Las enfermeras son la columna vertebral del equipo asistencial y la clave para el cambio estructural, especialmente cuando cuentan con información basada en la evidencia.
Es inspirador ver cómo una nueva generación de enfermeras se incorpora a la profesión. Tienen estudios universitarios, son ambiciosas y están deseosas de crecer, a la vez que asumen funciones de prescripción, toma de decisiones clínicas y liderazgo. Esta nueva ola representa la evolución de la Enfermería, que pasa de desempeñar un papel basado únicamente en los cuidados a uno multidisciplinar, ampliando nuestra influencia y nuestro valor como piedra angular de la atención al paciente.
Como enfermeras, somos defensoras de los pacientes por definición. Vamos más allá de las breves interacciones clínicas para ver y cuidar a la persona en su totalidad. Evaluamos a los pacientes, controlamos sus signos vitales, administramos medicamentos, apoyamos su bienestar emocional y psicológico y coordinamos planes de atención complejos. Educamos a los pacientes y a sus familias, gestionamos las enfermedades crónicas, realizamos procedimientos y respondemos rápidamente al deterioro de su estado. Gestionamos la planificación del alta, promovemos la prevención de la salud y apoyamos la recuperación. Trabajamos en permanente colaboración con un amplio equipo multidisciplinar: médicos, farmacéuticos, fisioterapeutas, trabajadores sociales y profesionales de la salud mental para garantizar que los pacientes reciben una atención segura, en el momento adecuado e integral Las enfermeras son el hilo conductor en el recorrido sanitario del paciente.
Con el tiempo, nuestras responsabilidades han aumentado considerablemente. En muchos casos, las enfermeras están tan bien preparadas que pueden trabajar con un alto nivel de autonomía. Pero el aumento de la responsabilidad conlleva la necesidad de un mayor apoyo, especialmente en forma de información accesible y basada en la evidencia.
Cuando no dedicamos tiempo a buscar respuestas, estamos más preparadas para manejar situaciones clínicas inesperadas y complejas. Y cuando se nos empodera a este nivel, nos convertimos en algo más que cuidadoras de primera línea: nos convertimos en el catalizador del cambio en todo el sistema.