«El verdadero cambio tiene más que ver con procesos, datos y modelos operativos que con herramientas concretas» - Irma Cebrián, Cofundadora de Abroading, en el Café Legaltech
En un momento en el que el sector legal se enfrenta a una transformación profunda de su manera de trabajar, los espacios de conversación se han vuelto más necesarios que nunca. Por este motivo, Barcelona acogió por primera vez un Café Legaltech, dando un nuevo paso en la expansión de estos encuentros pensados para reflexionar sobre el futuro del sector legal. Esta nueva jornada puso sobre la mesa una de las conversaciones más necesarias —y a menudo más incómodas— del sector legal: la transformación no empieza por la tecnología, sino por la forma en la que se organiza el trabajo jurídico. De la mano de Irma Cebrián, cofundadora de Abroading y con una amplia trayectoria en grandes despachos y NewLaw, los asistentes reflexionaron sobre por qué muchos proyectos de digitalización fracasan antes incluso de empezar. Como ella misma explicó desde el inicio, «el verdadero cambio tiene más que ver con procesos, datos y modelos operativos que con herramientas concretas».
Durante su intervención, Irma fue clara al desmontar uno de los grandes mitos del sector: «El problema no es la falta de tecnología. Es cómo está organizado el trabajo jurídico en el día a día». En despachos y departamentos legales es habitual convivir con urgencias constantes, roles poco definidos y procesos que viven en la cabeza de determinadas personas clave. Este escenario, además de generar ineficiencias, provoca una gestión puramente reactiva en la que apenas hay tiempo para analizar, medir o mejorar.
Desde esta realidad, Irma introdujo el concepto de Legal Operations como respuesta estructural al caos operativo. No como una moda, sino como un modelo que permite pasar de la improvisación a la planificación, y de las decisiones intuitivas a las decisiones basadas en datos. «La diferencia no está en quién sabe más Derecho, sino en quién organiza mejor el trabajo», subrayó, remarcando que la excelencia jurídica ya no es suficiente si no va acompañada de una gestión eficiente y escalable.